Los ConsorcistasLos Consorcistas "Sumando fuerzas, se resta esfuerzo"

Adiós, adiós, adiós... y que les garúe finito…

Gustavo O. Karcher/.
Administrador RPA 6807 CABA y asesor sobre Propiedad Horizontal desde 2003.
Socio A045 y miembro de prensa y difusión de Asociación Civil AIPH
Colaborador ad honorem del Boletín Pequeñas Noticias

Este sitio, fue creado el 23 de enero de 2007. Y en ese entonces, apenas era un administrador "ad honorem" del edificio en donde vivía. Era la 2ª vez que me mudaba y la 2ª vez que a los consorcistas, lograba sacarle de encima (un extraño modo de decir) a dos administradoras francamente cuestionables.

Durante todo ese tiempo asesoré gente de toda la República: vía Web, por teléfono, y hasta recibiéndola en mi casa, la cual a su vez, hacía de oficina; yendo al edificio de los requirentes y hasta representé a muchos de ellos en los dos lados de la Gral. Paz. Experiencias únicas, sublimes, inolvidables.

Conforme fui metiéndome en el duro oficio de asesorar, y en el mientras tanto de mi función gratuita de administrador, mis antiguos puntos de vista fueron cambiando. Y en ese "mientras tanto", no sólo fui cambiando yo; cambió el país, cambió el gobierno de la CABA y poco a poco, la gente, tal vez sin darse cuenta, se fue volviendo cada vez más vil; cada vez más insensible frente al dolor ajeno, y más enfocada en sus problemáticas personales. En otras palabras: fue perdiendo el tacto y el oído; y comenzó a darle mayor importancia a la palabra, sin prestar atención en el otro como destinatario del mensaje y en el mensaje mismo; dando por sentado que el otro "debía" escucharlo todo el tiempo que le fuera suficiente hasta agotarse, darle la razón, hacerlo "gratuitamente"; y sin importar la hora del día; el día de la semana también; o si en ese preciso momento te estaban velando... imponiéndote la "obvia" obligación de resucitar para atender y responder; después, si sobreviviste al que te efectuó la inoportuna consulta, podés morirte nuevamente y continuar con el rictus mortuorio, pero descansar en paz, ¡jamás!

Con esto quiero decir que poco a poco el país se fue envileciendo, comenzaron a llamarme los sábados y domingos, después de las 18:00 (mi máximo horario de oficina) y por increíble que parezca, a medianoche también. Ofendiéndose, claro está, porque "yo" me incomodaba; insultándome porque les decía que esas no eran horas de oficina, ni el día más adecuado para hacer una consulta, la mayor de las veces, vacua, insólita, absurda... y de diván. Es más: les importaba tres botones lo que yo les contestara desde mis conocimientos y buenas intenciones y hasta me discutían, me explicaban cuál era la verdad y cómo era lo correcto.

Pasado el tiempo, desde la creación de este sitio hasta la fecha en la cual hoy escribo, me convertí en administrador profesional y comencé a ejercer el mandato como tal, de los dos lados de la Gral. Paz. Y una vez más, mis puntos de vista cambiaron. Ya que comencé a darme cuenta que muchas cosas que creía eran "maldades del administrador", en honor a la verdad, eran "OBLIGACIONES" de los consorcios para con la 13.512, las normas nacionales o locales que los propietarios (ayer meros consultantes) se negaban a cumplir. Generándole daño "al consorcio" e increíblemente hacia sí mismos. Siempre con un comodín bajo la manga que les permitiese echarle la culpa al administrador cuando la culpa (donde la hubiere) era del GCBA; del SUTERH; de las cámaras de administradores respecto a las paritarias; de ellos mismos; y rara vez de parte del administrador. En otros casos no: el tipo (o la doña según el sexo del "colega") era culpable; pero no por robar sino por negligente, o por ser más miserable que los propios miserables, y etc. Entre tanto: el malestar social fue aumentando, y el común de la gente se volvió cada vez más ruin, más miserable, más especuladora, y más verborrágica y violenta que nunca.

La trágica decisión

Cansado. Agotado. Superado en mi capacidad de asombro, a casi ocho años de administrar el sitio www.losoconsorcistas.com.ar tomé la trágica decisión de cerrarlo. La razón salta a la vista: estoy cansado del maltrato de la propia gente que llama para consultar, y sin siquiera preguntar con quién se está hablando o si la consulta tiene "un precio", o uno está ocupado. Nada de ello: arrancan y aguas van. La otra cara de la moneda no es mejor; algunos, antes de preguntar, hacen una requisitoria que supera a la de la propia policía en la época de la dictadura; y creo que ni un agente de la CIA querría averiguar tanto para preguntarnos si por esa esquina pasa el 19.

Costo - beneficio

He gastado fortunas manteniendo un sitio que está a punto de llegar al millón de visitas y hasta Google me ha llamado para ofrecerme poner publicidad paga por ello (adSense) y me he negado una y otra vez para no corromperlo. Pero cierta gente (si se la puede llamar así) me llama a cualquier hora de la noche, incluyendo los fines de semana para hacerme preguntas realmente estúpidas, egoístas, maliciosas y desvergonzadas.

Primero que nada comienzan sin anunciarse, haciéndome un interrogatorio qui en la época de la dictadura padecí de parte de los propios milicos torturas de por medio.

Y cuando yo les pregunto si se dan cuenta del día y la hora que es, me responden fríamente que sí, que cuál es el problema. "El problema es Ud.; que me está llamando un sábado a las 23:30 o un domingo a las 07:30 de la mañana para plantearme cosas que no están dentro de sus cabales. El problema es su falta de ubicación espacio-temporal". Entonces como les parece "normal" llamarme a cualquier hora de cualquier día, se ofenden y terminan insultándome. Algunos llegan a contestarme que lo hacen a esa hora y en ese día porque les queda cómodo [sic]. Yo les digo: Es una ayuda "GRATUITA", pero eso no implica que ni yo ni nadie estemos a disposición de cualquiera porque se le ocurre, o cuando le queda cómodo (respuesta también muy común que suelen darme como ya adelanté) o porque se les ocurrió llamarme.

Obviamente me cansé, y con más razón, de tener que soportar que "además" me insulten cuando son ellos quienes están fuera de tino.

Los "argentinos", en su inmensa mayoría, estamos muy enfermos; tan enfermos que no podemos vernos dentro de nuestras tristes y lamentables patologías. Pero yo no tengo porqué padecerlos ni padecerme a causa de ello. No tengo porqué ayudar a gente que no se lo merece. Soy administrador, asesor en el menor de los casos, pero no terapeuta. Capacidad e interés que tal vez redunde en mi beneficio, pero carezco de título habilitante.

Maltratar y victimizarse

Agravado a ello, como administrador, he venido soportando un sinnúmero de maltratos que no se condicen con mi persona ni con lo que he venido haciendo por mejorar mi calidad de vida y la de los demás, por lo tanto están proyectando dicha enfermedad en un target equivocado; que puede llamarse Gustavo Karcher como Juan de los Palotes, Buda, Mahoma o Jesús Cristo. No pueden diferenciar lo blanco de lo negro; lo correcto de lo incorrecto; lo justo de lo injusto; y máxime, cuando en el medio de tal epopeya ellos son las víctimas, el centro del mundo, y necesitan todo el tiempo sentir que son una suerte de héroes inmaculados a los que nadie comprende y acompaña.

Por eso, he decidido dejar de prestar ayuda al prójimo; porque el precio (que como ya adelanté, es "gratuito" sólo en la apariencia) a mí me sale "MUY CARO".

Algunos infelices (porque eso es lo que son: "auténticos IN-FELICES"); me cuentan compulsivamente historias que no me interesan, anécdotas de diván que no hacen al sentido de la llamada. Otros, me hablan pestes de los administradores sin el menor fundamento alguno o basados en falacias, incongruencias; neuróticas fantasías. Y cuando yo les digo que se cuiden de insultar sin fundamentos "a los administradores", porque como administrador me están injuriando gratuitamente, me responden "¡ah, Ud. Entonces TAMBIEN es uno DE ESOS".

"TAMBIEN" y "UNO DE ESOS" es todo un paquete indivisible e imposible de separar; porque por sobre todas las cosas opera el prejuicio y la cosificación ("ESO" en lugar de "ELLO"). Y donde preexiste un prejuicio... el sólo acto de llamar es para que le den a uno la razón y no par solucionar algún problema. Porque el problema es uno, son ellos mismos, y no el tercero sobre el cual creen o suponen adolecer.

En definitiva: estoy rodeado de gente mala, enferma, desubicada y prepotente; y creo que es hora de comenzar a cuidarme a fin de no acabar como ellos. Antes, prefiero que me parta un rayo.

¡Ay Dios; que mal estamos! Y lo peor de todo es que creemos estar "divinos e inmaculados" y que con visitar al Papa o conformarnos con que es argentino, ya estaríamos completos y asunto cerrado.

Gustavo O. Karcher/.
Administrador RPA 6807

www.losconsorcistas.com.ar | | Creado el 23 de enero de 2007
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. © Los Consorcistas

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Administración de Consorcios de Propiedad Horizontal - Gustavo Karcher